Paisajismo

Desde que tengo memoria, he sentido una profunda fascinación por los paisajes, especialmente por aquellos en los que el agua cobra protagonismo. Crecí en un pequeño pueblo en el occidente de Honduras, rodeada de naturaleza y muy cerca de un río que parecía tener vida propia. Fue allí, en ese entorno sencillo y lleno de calma, donde nació mi deseo de pintar.

Al principio, mis cuadros eran intentos torpes de capturar lo que veía, pero con el tiempo entendí que lo que realmente quería plasmar no era solo el paisaje, sino las sensaciones que me provocaba.

Años más tarde, cuando tuve la oportunidad de recorrer la Costa Brava, y esa fascinación se intensificó. Frente al mar, sentí una emoción similar a la que experimentaba de niña junto al río, pero multiplicada por la inmensidad del horizonte y la fuerza del oleaje. Los tonos azules del Mediterráneo, las rocas bañadas por la luz dorada y la energía del paisaje marino despertaron en mí una necesidad renovada de pintar. Actualmente, mi estudio abundan paisajes marinos, ríos, fuentes y reflejos, me persigue la luz, esta luz no puede quedarse conmigo, necesito compartirla con el mundo y por eso pinto.

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